Inicio ATRACTIVOS ARTESANIA

ARTESANIA

420

EN BOLIVAR MUESTRAN LA GRAN RIQUEZA ARTESANAL

En Bolivar, la población campesina, no solo se dedica a la producción de camélidos, sino también son famosos artesanos, que en base a la lana de llama, confeccionan una serie de productos como aguayos, ponchos, chalinas, chuspas, sogas, pantalones, chalecos y otros para la vestimenta personal.

En la Feria anual de Bolivar, los artesanos arman una serie stands para mostrar a los visitantes que llegaron de distintas partes de Bolivia.

El producto mas requerido fue la chuspa. Este producto es bellísimo con colores exquisitos que fueron valorados por los visitantes. Una chuspa tiene un valor de 150 bolivianos.

Los turistas que visitaron Bolivar, una población ubicada a 180 kilometros de la ciudad de Cochabamba se admiraron de los famosos “chalecos” con  distintos colores y tamaños. Cada chaleco cuesta entre 200 a 300 bolivianos.

En el municipio de Bolivar del departamento de Cochabamba, existe una gran riqueza cultural, donde una gran parte de la población se dedica a la confección de trajes para varones y mujeres con estilos muy propios de la zona, entre las que destaca la fabricación manual de chalecos, sombreros, polleras, aguayos, chalinas, pullos, guantes y otros.

Recientemente se realizó una feria artesanal con la presencia de famosos artesanos del municipio de Bolivar donde demostraron una variedad de productos. Los artesanos expusieron “chalecos” con figuras especiales y colores sorprendentes. Los originarios de la zona, usan este traje típico todos los días, pero en eventos especiales, se colocan los mejores trajes.

Una chaleco mu presentable, con colores especiales y coqueto cuesta aproximadamente 1.200 Bolivianos, un  sombrero de buena calidad hecho con lana de oveja cuesta aproximadamente entre 800 a mil bolivianos.

El municipio cuenta con una gran riqueza en el rubro de las artesanías, principalmente en los tejidos tradicionales (aguayos y ponchos).

Los materiales utilizados para este fin son producidos localmente. Los productos están orientados principalmente al consumo familiar, aunque existen pequeñas cantidades que se venden.

El elevado costo de producción de las artesanías, por su tecnología tradicional, reduce las posibilidades de una mayor comercialización.

Además, el municipio se encuentra en una fase de pérdida de las habilidades manuales que se traduce en una amenaza para la producción artesanal.

En el municipio existe una tradición artesanal en tejidos.

El 69% de familias del municipio realiza los tejidos de aguayos, el 48% teje ponchos, el 51% teje ch’ulus o gorros y sólo el 6% confecciona chalecos.

En promedio, a nivel municipal, anualmente se tejen 1,3 aguayos por familia, 1,2 ponchos y 1,7 prendas tanto de ch’ulus como de chalecos.

La producción anual de aguayos alcanza a un total de 1.824 prendas. Los ponchos se tejen en un total de 1.198 prendas.

El destino de la producción artesanal, en todos los tejidos, está orientada exclusivamente al uso familiar, superando el 93% de lo producido.

SISTEMAS DE PRODUCCIÓN ARTESANAL

En el municipio existe una tradición artesanal en tejidos. Los principales productos son los aguayos, los ponchos, los ch’ulus o gorros y los chalecos.

Las principales características de esta actividad lo resumimos en el siguiente cuadro: De modo general, el 69% de familias del municipio realiza los tejidos de aguayos, el 48% teje ponchos, el 51% teje ch’ulus y solo el 6% confecciona chalecos.

En la Zona Puna Alta existe el mayor porcentaje de familias que tejen aguayos, 77%, en cambio, en Transición tejen el 53%.

Del mismo modo, es en Puna Alta donde el 60% de familias teje ch’ulus. El tejido de ponchos no difiere sustancialmente entre zonas,  desde el 51% en Puna Baja hasta el  45% en Puna Alta.

Las prendas artesanales elaboradas a nivel familiar responden a requerimientos intrafamiliares, es decir, se elaboran para la vestimenta familiar, lo que está respaldado por el número promedio de prendas confeccionadas. En promedio, a nivel municipal, anualmente se tejen 1,3 aguayos por familia, 1,2 ponchos y 1,7 prendas tanto de ch’ulus como de chalecos.

TECNOLOGÍA EMPLEADA

En el municipio, la producción de hilo de lana natural, de ovino o llama (q’aytu), no cesa en el transcurso del año. Hombres y mujeres, aprovechando las caminatas hacia sus parcelas o en el pastoreo, van hilando de acuerdo al grosor que requieren para su tejido.

Los hombres elaboran otro hilo más grueso con fibra de llama destinado al tejido de sogas, empleadas para asegurar la carga de las llamas o burros en el transporte de productos agrícolas.

Los conocimientos de teñido se conservan parcialmente. Se asegura que es mucho más eficaz el teñido en el vellón, limpiándolo y desgrasándolo previamente, pues manifiestan que el color es más brillante, uniforme y estable por mucho tiempo.

Los hombres utilizan el telar de pie para producir las bayetas que serán empleadas en la confección de las almillas (vestidos para las mujeres), chalecos y chaquetas para los varones.

A lo largo del año, aprovechando el tiempo libre y sus caminatas, van tejiendo con agujas los ch’ulus de cuatro o más colores.

Las mujeres utilizan el telar de suelo, o “pampa away”, para tejer aguayos. También producen frazadas o phullus para uso familiar.

La producción anual de aguayos alcanza a un total de 1.824 prendas, de éstas, el 47%, se produce en la Zona Puna Alta, el 41% en Puna Baja y sólo el 12% en Transición.

Los ponchos se tejen en un total de 1.198 prendas, siendo en Puna Baja donde se teje el 59% de las prendas del total producido en el municipio.

El tejido de ch’ulus es más significativo en las Zonas Puna Baja y Puna Alta, con el 51% y 42% respectivamente.

El 69% de los chalecos se confeccionan en la Zona Puna Alta y el restante 31% en Puna Baja.

DESTINO DE LA PRODUCCIÓN ARTESANAL

El destino de la producción artesanal, en todos los tejidos, está orientada exclusivamente al uso familiar, superando el 93% de lo producido.

La venta y trueque de tejidos se realiza cuando es apremiante la necesidad de contar con recursos monetarios.

Estas transacciones se realizan en el centro poblado de Bolívar o en la ciudad de Oruro.